«La juventud está
perdida» dice una vieja frase que algunas generaciones han escuchado en el
transcurso de su adolescencia. Esta expresión, cuyo origen se desconoce, tiene
la particularidad de quedarse en la descripción, en la crítica, en la no
acción. En la actualidad, donde no hay que ser experto, para darse cuenta que
algo falla en la educación, tomar partida parece -más que una opción- una
obligación, para crear un país mejor. En este sentido, y para contribuir a la
causa, B’nai B ‘rith Uruguay inició en 2009 su programa ‘Salir Adelante’ que se
convirtió en fundación en 2012.
«Yo creo que es muy
reconfortante, es una bendición estar del lado de los que podemos dar. Creo que
el día que la gente descubra lo que es estar en posición de dar, y dar, le
viene todo devuelta multiplicado. Se trata de un placer que la gente no conoce,
hay que atreverse», aseveró el director de Umbro quien desea contagiar
esta acción a quienes trabajan con él y a empresarios.
Participantes
Franklin Rosenfeld es voluntario
que integra la B’nai B’rith desde hace 40 años. «Cuando llega la noche, uno
logra dormir con otra tranquilidad por haber hecho algo que otras personas
están necesitando», dijo al respecto de su colaboración en la fundación.
Para el colaborador, se trata de un pequeño ejemplo de cosas prácticas que se
pueden realizar, que requieren esfuerzos personales, ingenio y trabajo. Influye
en la sociedad porque marca con un camino, una posibilidad de que, en
definitiva, las cosas sí se pueden conseguir. «Logramos que los muchachos
tengan fe en sus posibilidades, les mostramos que pueden ser los dueños de sus
decisiones», aseveró.
Valeria Vidal es una de las
beneficiadas por la fundación.
Ingresó en el 2009, cuando
cursaba cuarto año de liceo. También realizó una práctica laboral a través del
programa Seguir adelante. Actualmente está estudiando para ser licenciada en
Nutrición.
Según la estudiante, los
beneficios fueron importantes, pero la contención tuvo un gran peso. «Si
algunos compañeros no hubieran contado con la oportunidad de trabajar o
estudiar, tendrían que haber elegido entre una cosa u otra», sentenció. La
estudiante se siente muy agradecida y participa de la fundación activamente,
quiere devolver ese apoyo que le brindaron. «Desde mi punto de vista, le
quiero decir a las empresas que están en duda, que realmente es algo que ayuda,
lo más mínimo ayuda», reflexionó.
Lamentablemente los porcentajes
de egresos dentro de Uruguay en el sistema público son muy bajos y estamos
tratando de dar una mano, de incentivar a más chicos a que, como dice el
nombre, salgan adelante», señaló a Empresas Negocios, Adriana
Stainfeld, directora de la fundación.
El objetivo del programa consiste
en promover la igualdad de oportunidades educativas para jóvenes a partir de
bachillerato en liceos públicos.
Quienes reciben ayuda provienen
de hogares en situación vulnerable y, a su vez, cuentan con un buen desempeño
académico. Esta labor la realizan junto con educación secundaria, quien les
asigna los liceos y ayuda a preseleccionar los alumnos beneficiados.
Una vez preseleccionados,
realizan una entrevista de ingreso donde está presente el joven con un adulto
responsable, el liceo y la fundación, para ver si, de verdad, quieren realmente
participar en la propuesta.
«Más que una beca puntual de
que van a recibir algo, tiene que ver con una experiencia de vida porque los
acompañamos durante tres años, donde tienen beneficios pero, a su vez, nuevos
compromisos», aseveró la directora.
Las cartas sobre la mesa
El 14 de octubre, ‘Salir
Adelante’, convocará a una actividad que refleja su modo de trabajo, es decir,
con un modelo de gestión de triángulo equilátero donde en un lado está el
Estado, en el otro las empresas, en el tercero la sociedad civil y, en el
centro, los jóvenes. Se trata de un trabajo en conjunto donde cada parte brinda
lo que sabe hacer mejor. Desde el Estado, participa educación secundaria, el
INJU y otras instituciones como Progresa.
Las empresas son fundamentales
para sustentar el programa. No solamente desde el punto de vista económico.
También pueden dar talleres según cada área -por ejemplo, una editorial puede
realizar un taller con uno de sus escritores-. También tienen la posibilidad de
brindar su apoyo con bienes generados por ellos – a veces es más sencillo que
el dinero-. Por otra parte, también pueden participar en ‘Seguir Adelante’, un
programa de inserción laboral cuyo objetivo es abrir las redes a los jóvenes
para una primera experiencia de trabajo.
Esto no es obligatorio dentro del
programa, pero sí se plantea como una opción para quienes quieren empezar a
trabajar en un horario compatible con sus estudios terciarios. Según Stainfeld,
luego de las pasantías, la gran mayoría queda fijo.
«Son chicos que vienen de un
programa donde, durante tres años, se les exige; los talleres son obligatorios,
las notas no las pueden bajar, no pueden tener faltas injustificadas, integran
una serie de compromisos que a la hora de empezar en un trabajo es un
aprendizaje», expresó.
Durante los tres años se hace un
trabajo de construcción de ciudadanía, de responsabilidad que, a la hora, de
emplear a alguien es importante, de la misma forma que el proceso de trabajo en
grupo.
En la mesa redonda, se juntarán
esas tres partes de la sociedad y a los jóvenes para poder hablar sobre la
educación, visualizar cuál es el futuro que deviene, y elementos para seguir
adelante en conjunto.
¿Por qué apoyar?
Umbro, empresa que colaboración
‘Salir Adelante’, tiene dentro de su política de marketing,la misión de ocuparse
de devolver a la sociedad parte de lo que de ella se recoge. Dentro de los muchos
proyectos que le llegan, ‘Salir Adelante’ -fundación en la cual participan desde
su nacimiento- les pareció algo muy esperanzador-. «Porque atacaba
directamente a uno delos temas que a mí como padre me pone más nervioso y eso es
la deserción liceal cuyo número es terrible en este país»,indicó
Roby Schindler, director de Umbro Uruguay. En su época se decía que Uruguay era
la Suiza de América y le encantaría que vuelva a serlo. «Si esta es una
apuesta tan novedosa como arriesgada, nosotros queremos participar desde
nuestro lugar», aseveró.Desde ‘Salir Adelante’, han tenido una respuesta
empresarial»Ojalá no hubiera necesidad de hacer estoy que todo
estuviera bien. Pero como no lo está tenemos que ser conscientes de que, si yo amo
a este país, no quiero que mis hijos se vayan a vivir a otro lugar, hay que
hacer,por el país, por la gente y porque es sanador, es un privilegio el
poder dar», señaló Schindler.
«Vemos a un mundo empresarial
involucrado en la sociedad en la que vive, preocupado por la educación de hoy en
día», dijo Stainfeld,quien además aseveró que hoy en día no es necesario
ser especialista,para estar escuchándolo que está sucediendo en al ámbito de la
educación.Cada vez hay más involucrados en esta labor porque hay una visión de
que el compromiso debe involucrar a todas las partes. «No nos podemos
estar echando las culpas mutuamente sino que, cada uno desde su lado, tiene que
dar un aporte»,dijo.
En este sentido, ejemplificó
el caso de los chicos que quieren superarse y no se le dan posibilidades laborales
porque no tienen experiencias o porque provienen de determinado barrio o, porque,
en su familia nadie más terminó la educación y no poseen las redes sociales
para conseguir un trabajo. Según la profesional, todo esto influye en el Uruguay
que se busca en el futuro. De acuerdo a la profesional,hay una mayor
concientización,y la educación es un tema sensible, en general.
«Todos tenemos hijos y queremos que salgan adelante a través de la educación
y sabemos que esta es una herramienta para tener una mejor sociedad»,
aseguró.
Desde Umbro participan en
el programa con materiales que ellos producen, rindan una especie de ajuar de
indumentaria.
Cada adolescente recibeuna
campera de abrigo, un equipo deportivo, una mochila,un gorro y un par de
championes.
«El que estén todos
iguales,genera un sentimiento de pertenencia. Nosotros estamos acostumbrados a
ver a una delegación deportiva viajando al exterior y, cuando están todos vestidos
iguales, les da esa sensación de pertenecer a un grupo, de formar un
equipo»,señaló Schindler.
La marca no consigue ningún beneficio
económico, a pesar deque podrían aplicar a una exoneración impositiva.
«Somos una empresa que paga sus impuestos,pero entendemos queno alcanza
solo con eso», narró el director.Como el apoyo se enmarca dentro de un
programa de Responsabilidad Social Empresarial,también enrolan a todos los
empleados a que sean partícipes. «El beneficio es el saber que yo no voy a
solucionar el mundo pero que voy a hacer mi parte para eso»,
indicó Schindler.
Para el director, la
fundación colabora con la sociedad al facilitarles a los jóvenes en
situación crítica, la oportunidad de aprender. No solo se les da las herramientas
para que sigan estudiando, sino para que generen un impacto en su metro cuadrado,
en su clase, en el liceo,en el barrio.
En la economía, cree que
cuanto más estudiosos y profesionales haya en Uruguay, más valor agregado tendrá
el país. «No es con trabajos primarios y baratos que va ser el mejor país
para vivir, sino con el valor agregado de una población educada», indicó.
Los próximos pasos Los desafíos
que afronta la fundación tienen que ver con el seguir manteniendo la calidad del
programa a futuro. Hacen mucho énfasis a los recursos humanos con los que
cuentan.
Por cada grupo de 15 adolescentes
tienen dos coordinadores.
El seguimiento, acompañamiento y
la estimulación son fundamentales para la organización.
«La clave está en estar
cerca y no podemos crecer tanto y alejarnos», dijo.
El año que viene será la primera
vez que estarán trabajando con 90 alumnos a la vez dentro del programa. Quieren
seguir con esa misma calidad y buenos resultados.
Los impactos Aunque explica que
no es especialista en economía, la directora de la fundación, cree que más
elementos y formación van a tener una repercusión tanto en la calidad de
trabajo como en la formación del ciudadano.
A esto se le agrega, la necesidad
de empleados que tengan una mejor formación, no solo universitaria, sino
técnica y de otros aspectos. Desde ‘Salir Adelante’ incentivan los estudios
terciarios de cualquier tipo. Quieren que la educación sea una herramienta de
crecimiento.
«Cuanto más personas lo
tengan creo que va a haber un país mejor y por lo tanto una economía
mejor», señaló.
La fundación nota que los jóvenes
quieren pertenecer a un lugar positivo, tener responsabilidades, quieren ser
mirados y considerados. Con los compromisos se dan cuentan de esta realidad. De
quienes han ingresado al programa, desde el 2009 al 2014, un 78% siguió esos
tres años con ellos.
En el transcurso de estos seis
años, más de 100 jóvenes han participado del programa. De sus egresados, un 72
% cursa estudios terciarios y trabaja al mismo tiempo. Un 26% solo se dedica a
la carrera y únicamente un 2%%; solo trabaja.
Uruguay tiene una tasa de egreso
bajo. Depende la fuente, se está entre un 32% a 37% de egreso en secundaria. En
el programa, el 87% de los jóvenes va terminando bachillerato en tiempo y
forma.
Plantar semillas: Programa “Salir Adelante” de B’nai B’rith
12/Oct/2015
Semanario Crónicas